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Feria del libro sin librerías en Getxo

20 Abr
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Las casetas que albergarán la feria del libro.

Un año más, la feria del libro. Con menos librerías. Desaparecen progresivamente. Este año serán 7. Un municipio que pierde sus librerías – el punto de acceso de las personas a la cultura escrita y gráfica -, pierde cultura. Esto en un tiempo en el que el ayuntamiento de Getxo tiene como plan cultural la inversión de bastantes más que 40 millones en un solo equipamiento cultural. ¿Qué sucede en Getxo?

Que el mundo impreso vive una transformación – y no una crisis, según los gremios y editores a los que se consulten – parece una obviedad. Que el libro no ha desaprecido y que el gusto por leer en menores de 40 años es otra. También que los hábitos se van modelando, gracias a la centralidad receptiva de las nuevas tecnologías en los llamados nativos digitales: menos capacidad de concentración en una sola tarea y a largo plazo, disponibilidad a la multifunción. Esto permite ver que el libro y el nativo digital tienen una nueva relación, muy distinta a la que tuvieron generaciones anteriores. Por contra hoy es cuando más y mejor se edita. Así, esta realidad no explica por sí sola el por qué en un pueblo como Getxo desaparecen ya con un ritmo acelerado las librerías: no exite siquiera una especializada en euskera, a pesar de que el porcentaje de población joven es abrumadoramente bilingue; sobreviven las que emplean un servicio mixto de papeleria y otros servicios. Que las instituciones, desde la estatal hasta la municipal, ayudan a esta situación es palpable. El IVA oneroso, los alquileres casi delictivos, las ordenanzas restrictivas en el uso de las calles como espacio común de intercambio cultural, son determinantes. Eso sin perder de vista la concentración monopolística auspiciada por el Gobierno Vasco en favor de ciertos cárteles que se hacen con subvenciones, monopolizan la distribución y suministro al por mayor y a colegios de material escolar en detrimento de las pequeñas librerías que dependen a su vez de esas distribuidoras.

En Getxo no hay un plan. Podríamos decir que el plan del ayuntamiento es el de no tener un plan en cuanto a cultura se refiere, y en particular al impulso comatoso del acceso a la cultura a través de las librerías.  Parece claro que urge un plan, pero a muy corto plazo y de sentido común – nada de estudios adjudicados a empresas amigas y monsergas vacuas para llegar a conclusiones por todos sabidas -. Es preciso recuperar la calle como espacio de cultura. De cultura popular. Frenar la especulación inmobiliaria de locales incluso en estos tiempos en Getxo. Parece mentira que el PNV haya sido el que haya puesto patas arriba lo único que de bueno tenía la ley de vivienda sacada por su ahora socio, el PSOE, en cuanto a gravámenes a los locales y viendas vacías: en Getxo es preciso moderar la desorbitada especulación del alquiler que abrasa a comerciantes, artesanos y profesionales con alquileres onerosos. Aquí vemos que Getxo tiene un problema estructural para el que, como cabe esperar, el plan es…

Queda poco tiempo. Es cierto que este proceso se da en capitales de mayor población, como Bilbao. De hecho, hay migrantes culturales que deben ir a la capital en busca de material cultural que ha dejado de poder adquirirse en Getxo. El que en otros lugares ocurra no es excusa para la inoperancia en Getxo. Es una cuestión capital.

 

La cultura en Getxo

12 Oct

En septiembre habría de comenzar el proceso Getxo Kultura 2012-2016, una revisión dirigida a “revisar y actualizar el modelo del Aula getxotarra «como motor principal» del municipio. El alcalde adelantó por julio que se contarían con las aportaciones de “comisiones de fiestas, empresas de ese ámbito, espacios de formación, grupos de música, compañías de teatro y danza, así como el movimiento asociativo del sector y también con los vecinos, como destinatarios de la oferta”. Desde luego, ninguna asociación vecinal ha sido ni informada ni invitada. Tampoco el sector de las librerías en Getxo. Tampoco el los jóvenes estudiantes universitarios. Tampoco el de los espacios autoorganizados anatemizados.

Mostrar interés por la zaherida cultura no está mal, pero sobre todo no está bien si la intención es más publicitaria que real. ¿Es cultura sólo lo que se programa de puertas oficales adentro o es cultura lo que vive en la calle? Pongamos un ejemplo rimbombante: el festival de jazz. ¿hay cultura de jazz, se vive el jazz en Getxo, hay espacios donde vivirlo? Podemos hacer una proyección crítica a cuantos eventos se organizan. Pueden tener su explicación en la aportación -costosísima- a la marca Getxo. Pero cultura es otra cosa que la piel muerta de las marcas-ciudad tan puestas de moda por los gurús del marketing.

La reflexión sobre la cultura en Getxo nace viciada. Ya hay un modelo cultural en marcha previsto para dentro de 50 años. ¿Por qué 50 años? Es el periodo de vida del mastodóntico Getxo Antzokia que devorará además de 42 millones para su levantamiento, un número indeterminado al año para abrir tan sólo sus puertas. Su mantenimiento condicionará totalmente los recursos para la cultura en Getxo. ¿Para qué reflexionar sobre la cultura si no se reflexionó sobre el envoltorio cultural que supone el antzoki? Es adecuar las consecuencias sin pensar sus causas. Este proceder es la crisis en sí que vivimos, y no su reverso como pretenden aparentar numerosas administraciones de diferentes tamaños, colores… y olores.

¿Cuántos talleres de literatura hay en Getxo? ¿dónde exposiciones a partir de las 20:00h? ¿conciertos? ¿artes escénicas? los reductos de actividad han quedado atomizados en bares de referencia o gaztetxes. No cabe duda de que los hábitos culturales han sufrido nuevos usos devenidos por la irrupción de nuevas tecnologías. Pero esto no explica el carácter de pueblo dormitorio que parece ofrecer Getxo con respecto a la vida cultural y artística que en entresemana y en la calle se vivía hace 20 años. El panorama encierra más retos: un ahogo coyuntural de los sectores culturales en Getxo agravado por una política institucional a todas luces ajena a esta realidad misma. Sin acritud, tomemos otro ejemplo: los paneles informativos que suponemos han costado un buen dinero público ubicados en las plazas: ¿pueden servir para informar de promociones, campañas, actos, eventos, generar sinergias comerciales y culturales día a día? Puede que sí pero puede que en absoluto fuera este ni sea su fin. Debiera.

El debate retórico o la pura retórica disfrazada de debate y consenso es la gimnansia preferida de los cómodos y los cínicos; aún más la de los obtusos y los perversos; no digamos la de los gestores o electos. Los hechos retratan a cada cual, y son los que sitúan a un pueblo en un punto o en otro de su propio camino o en un camino que no era el suyo. El debate sobre la cultura en Getxo viene apartado ya desde su punto de partida: el macromillonario agujero cultural, presupuestario que condiciona el titánico getxo antzokia. Se trata de un modelo en toda su dimensión muy manido: desproveer de equipamientos a los barrios y proveer grandes obras centralizadas, contratos, desvíos “permitidos” por ley, desvío del control público mediante fraccionamiento… ¿les suena esto a algo de esta crisis que dicen que vivimos? Les suene o no, la van a tener que pagar.

El proceso abierto por el ayuntamiento despeja pocas dudas. Es de esperar que no suponga una justificación de recortes. La necesaria reflexión sobre la cultura ha de llevar a la acción. Cuantos colectivos culturales, sociales y vecinales hay en Getxo también deben aportar sobre todo fuerzas para revitalizar los barrios, porque en el pulso de estos es donde late el corazón económico, social y cultural de nuestro pueblo. El ayuntamiento apuesta por la centralización en todos sus aspectos – el mega antzoki es su metáfora más evidente -. En el debate barrios si o barrios no es donde debe circunscribirse la reflexión sobre la cultura en Getxo. De ahí que las asociaciones vecinales hayan sido excluídas siquiera de un contacto de mera cortesía. Mientras se suceden los titulares y las reflexiones que darán quizá paso a campañas con pegatinas y felpudos con lemas en inglés, las pocas librerías que quedan en Getxo lanzan un SOS. Alarma que no parece haber llegado a oídos del señor concejal de cultura, Koldo Iturbe: tampoco las librerías estarán en el colectivo reflexionador Getxo Kultura 2012-2016.