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Ocho años después en la plaza de San Nikolas. O a buenas horas …

26 May

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Va a hacer 8 años desde que unas decenas de personas en el barrio algortarra de San Nikolas alzaran su voz contra el despropósito de tamaño que adquiriría el Getxo Antzokia: la alteración de tráfico y urbana que acarrearía, la consiguiente  eliminación de una plaza con su kiosko popular, el coste y las consecuencias sociales y culturales de una inversión en un equipamiento semejante. Hosteleros, comerciantes se pusieron de perfil ante las reivindicaciones de los vecinos, confiando en las mejoras ofrecidas por la concejalía de comunicación del ayuntamiento, y el alcalde a su cabeza. El  objetivo de estos no era más que el de cortar toda posible vinculación de comerciantes con la emergente asociación vecinal. Ese distanciamiento se ha revertido en amarga decepción para algunos de aquellos comerciantes:  sufren hora las barreras arquitectónicas que les genera ahora serios problemas de acceso y ubicación hacia sus establecimientos. Su silencio y confianza durante 8 años en las promesas adobadas de meros eslóganes del ayuntamiento, se traducen ahora en toda su amarga realidad. Aquellos silencios de hace 8 largos años traen estos vientos ya irremediables.

Obviamente no se trata de dictaminar quién tenía o no razón en su día ni a día de hoy; se trata de convencernos de que la unión vecinal frente a un problema común se rompió por cálculos que ahora se evidencian equivocados. Alguien llega  8 años tarde pidiendo la solidaridad de los getxotarras, y de los de los vecinos de San Nikolas en particular. Y sobre todo a los vecinos de la calle Obispo Etxeandia que incluso pleitearon con el ayuntamiento debido a las proporciones del aglomerado del Antzoki. Perdieron el pleito. Sin embargo las personas que denunciaron la necesidad de un Antzoki, pero no de un despropósito así, ganaron la batalla de la verdad: el antzoki era un fraude destinado a sangrar nada menos que 7.000 millones de pesetas, como chanchullo inmobiliario burbujeante, sin la menor consideración por la cultura, tomada ésta como falaz excusa. Las cifras que el alcalde ha tenido que desviar en los últimos años de partidas de otra índole, en torno a 24 millones de euros, para cuadrar la magnitud de una obra semejante, muestran el negocio existente y el déficit que otras cuestiones de índole social sufren por su causa en Getxo.

La petición de algún comerciante para recuperar el kiosko es legítima. Pero cabria preguntarse, volviendo a la lucha de vecinas y vecinos que no fueron secundados por hosteleros y comerciantes precisamente sobre el kiosko eliminado, si es oportuna hoy. Era hace 8 años cuando fue necesario sacar la plantilla de firmas. En su día la recién nacida Asociación de Vecinos de San Nikolas la sacó: más de 2.000. En sólo una semana.

Al margen de las reclamaciones legítimas que ahora proponen hosteleros y comerciantes en San Nikolas, la lección la da el tiempo para el  presente y el futuro: los intereses se han de defender colectiva y de forma asociativa.

 

 

La cultura en Getxo

12 Oct

En septiembre habría de comenzar el proceso Getxo Kultura 2012-2016, una revisión dirigida a “revisar y actualizar el modelo del Aula getxotarra «como motor principal» del municipio. El alcalde adelantó por julio que se contarían con las aportaciones de “comisiones de fiestas, empresas de ese ámbito, espacios de formación, grupos de música, compañías de teatro y danza, así como el movimiento asociativo del sector y también con los vecinos, como destinatarios de la oferta”. Desde luego, ninguna asociación vecinal ha sido ni informada ni invitada. Tampoco el sector de las librerías en Getxo. Tampoco el los jóvenes estudiantes universitarios. Tampoco el de los espacios autoorganizados anatemizados.

Mostrar interés por la zaherida cultura no está mal, pero sobre todo no está bien si la intención es más publicitaria que real. ¿Es cultura sólo lo que se programa de puertas oficales adentro o es cultura lo que vive en la calle? Pongamos un ejemplo rimbombante: el festival de jazz. ¿hay cultura de jazz, se vive el jazz en Getxo, hay espacios donde vivirlo? Podemos hacer una proyección crítica a cuantos eventos se organizan. Pueden tener su explicación en la aportación -costosísima- a la marca Getxo. Pero cultura es otra cosa que la piel muerta de las marcas-ciudad tan puestas de moda por los gurús del marketing.

La reflexión sobre la cultura en Getxo nace viciada. Ya hay un modelo cultural en marcha previsto para dentro de 50 años. ¿Por qué 50 años? Es el periodo de vida del mastodóntico Getxo Antzokia que devorará además de 42 millones para su levantamiento, un número indeterminado al año para abrir tan sólo sus puertas. Su mantenimiento condicionará totalmente los recursos para la cultura en Getxo. ¿Para qué reflexionar sobre la cultura si no se reflexionó sobre el envoltorio cultural que supone el antzoki? Es adecuar las consecuencias sin pensar sus causas. Este proceder es la crisis en sí que vivimos, y no su reverso como pretenden aparentar numerosas administraciones de diferentes tamaños, colores… y olores.

¿Cuántos talleres de literatura hay en Getxo? ¿dónde exposiciones a partir de las 20:00h? ¿conciertos? ¿artes escénicas? los reductos de actividad han quedado atomizados en bares de referencia o gaztetxes. No cabe duda de que los hábitos culturales han sufrido nuevos usos devenidos por la irrupción de nuevas tecnologías. Pero esto no explica el carácter de pueblo dormitorio que parece ofrecer Getxo con respecto a la vida cultural y artística que en entresemana y en la calle se vivía hace 20 años. El panorama encierra más retos: un ahogo coyuntural de los sectores culturales en Getxo agravado por una política institucional a todas luces ajena a esta realidad misma. Sin acritud, tomemos otro ejemplo: los paneles informativos que suponemos han costado un buen dinero público ubicados en las plazas: ¿pueden servir para informar de promociones, campañas, actos, eventos, generar sinergias comerciales y culturales día a día? Puede que sí pero puede que en absoluto fuera este ni sea su fin. Debiera.

El debate retórico o la pura retórica disfrazada de debate y consenso es la gimnansia preferida de los cómodos y los cínicos; aún más la de los obtusos y los perversos; no digamos la de los gestores o electos. Los hechos retratan a cada cual, y son los que sitúan a un pueblo en un punto o en otro de su propio camino o en un camino que no era el suyo. El debate sobre la cultura en Getxo viene apartado ya desde su punto de partida: el macromillonario agujero cultural, presupuestario que condiciona el titánico getxo antzokia. Se trata de un modelo en toda su dimensión muy manido: desproveer de equipamientos a los barrios y proveer grandes obras centralizadas, contratos, desvíos “permitidos” por ley, desvío del control público mediante fraccionamiento… ¿les suena esto a algo de esta crisis que dicen que vivimos? Les suene o no, la van a tener que pagar.

El proceso abierto por el ayuntamiento despeja pocas dudas. Es de esperar que no suponga una justificación de recortes. La necesaria reflexión sobre la cultura ha de llevar a la acción. Cuantos colectivos culturales, sociales y vecinales hay en Getxo también deben aportar sobre todo fuerzas para revitalizar los barrios, porque en el pulso de estos es donde late el corazón económico, social y cultural de nuestro pueblo. El ayuntamiento apuesta por la centralización en todos sus aspectos – el mega antzoki es su metáfora más evidente -. En el debate barrios si o barrios no es donde debe circunscribirse la reflexión sobre la cultura en Getxo. De ahí que las asociaciones vecinales hayan sido excluídas siquiera de un contacto de mera cortesía. Mientras se suceden los titulares y las reflexiones que darán quizá paso a campañas con pegatinas y felpudos con lemas en inglés, las pocas librerías que quedan en Getxo lanzan un SOS. Alarma que no parece haber llegado a oídos del señor concejal de cultura, Koldo Iturbe: tampoco las librerías estarán en el colectivo reflexionador Getxo Kultura 2012-2016.

No es la Kultur Etxea, es Getxo

12 Sep

Vamos a recibir la noticia de la “suspensión in tempore” de la mega Kultur Etxea  de Romo con escepticismo. En primer lugar, porque, como en casi todas las cuestiones de vital importancia – no digamos las de menos -, el ayuntamiento tampoco en esta ocasión ofrece al barrio de Romo en concreto y a Getxo en genereal una explicación que se merezca. A pesar del dispendio presupuestario en comunicación. De ser cierta la revisión de la Kultur Etxea en la versión ofrecida por el ayuntamiento, saltan las explicaciones. Todas ellas sostentadas, bien es cierto, en la ambivalencia de la suposición, pero que confirman alarmas antes señaladas por quienes el ayuntamiento señaló como poco  menos que herejes conspiradores.

Eran personas, cuya conspiración consistía en vivir en los barrios donde se acometían las más disparatadas y especulativas operaciones urbanísticas que este nuestro pueblo haya conocido. Demandaron simplemente proporción. Urbana, económica. Un concejal de comunicación, más preocupado en utilizar su cargo para solventar negocios de próximos, – ¿se acuerdan de las cartas al director en cierto diario? – se atrevió en la frontera suya entre el insulto y la macarronería tabernaría a insultar personalizando a quienes en el barrio de Romo sólo pedían una kultur etxea proporcionada al barrio.

Era la batalla que en otros barrios se había librado. San Nikolas con el antzoki del que hablaremos, Aldapas… Ahora, de ser cierta la reconsideración municipal, resulta que los denostados, masónicos y belcebulianos conspiradores del barrio estaban en lo cierto: proporción. El ayuntamiento busca ahora rebajar presupuesto y llegar a un proyecto proporcionado.
Cómo no va a ser posible llegar a semejante delirante situación. ¿Saber hacer? Recordemos. Tres años antes . La Asociación de Vecinos de San Nikolas viene denunciando que el megaproyecto del getxo antzokia carece de estudio de viabilidad, además de una proporción que para sí quisiera aquel también alcalde Ramsés. Misma piedra. ¿qué animal era el que caía más de cuatro veces? Un alcalde, un concejal, otros apoyadores al servicio de otra cosa que no es el pueblo, como se ve.

Venimos denunciando esto desde hace años. Es la necrológica realidad. Esta debacle  esconde dispendios millonarios a particulares – y lo decimos así de claro: planes E en Getxo a 5 empresas con cargo a la deuda pública, adjudicaciones faraónicas sin necesidad, suplantación de servicios públicos, etc. Si para el ayuntamiento de getxo es inviable la Kultur Etxea de Romo, cómo afrontar el Antzoki. 40 millones de euros más desvíos. Lo decimos así de llanamente. 45. Créditos, etc.

Nos van a impulsar

28 Mar

Impulso suena a desodorante de los principios de los 80. En el último pleno resonó, como el trompeteo del concierto de Branderburgo, la consigna “Impulso”: impulso de medidas, de comisiones, de nuevas medidas de medidas, de otras comisiones. En lo que queda de legislatura nos van a impulsar. Lo que no es ni lo adverso ni lo favorable de expulsar, sino todo lo contrario. Son las cosas del periodo electro-oral, perdón, no queríamos decir electoral. Sin embargo, qué soleadas reacciones trae esta primavera previa: un candidato que por sorpresa se acerca, palmada en la espalda mediante, a un portavoz vecinal para ofrecerle una reunión e incluso colaboración. Traducción para el profano vulgo convertido en útil votante: coger impulso. O en términos olímpicos: saltar con trampa-lín.

Las loas al impulso son directamente proporcionales al montante monetario que el impulso desaloja y que se aloja en otra parte. La física contratante tiene sus reglas sagradas – que nunca sangrantes -. Por nada desearíamos que a regios regidores, concejales y asesores les sonaran estas líneas ni a reproche ni a broche, y vaya por alentado en un sobre nuestro más sincero impulso. Ya que nos hemos tirado de cabeza a esta piscina vacía – era la piscina de promesas electorales de hace cuatro años -, algo sí podemos concluir: la participación ha ido evolucionando, de participio a partida. Perdonen el tono en Do bemol. Pero agárrense al Re insostenible pero bien sostenido cuesta abajo y sin batuta: un getxo de 100.000 habitantes. El gran Impulso que nunca abandona. Auzokideok se creó para tocar en esa sinfonía de decreto, buldog y excavadora, una melodía distinta con notas propias salidas de los barrios. El atrevimiento era resultado de la urgencia. Hoy urge. Mañana seguirá siendo urgente.

Las asociaciones que componen Auzokideok han tenido, tienen y a buen seguro tendrán, distintos ritmos y líneas de actuación debido a sus problemáticas concretas. Sin embargo todas ellas son conscientes que los problemas que se manifiestan en sus barrios son producto de la disonante melodía que ensordece nuestro pueblo. En el avatar cotidiano de sus distintas realidades, dos asociaciones, las que vivieron dos inundaciones en 2008 y varios desbordamiento del Gobela después, han trabajado desde la comisión de inundaciones creada por el ayuntamiento con el objetivo de llevar a cabo un plan serio y viable. El éxito de lo conseguido, permítanme que cite al alcalde que tuvo un sorprendente arrebato de sinceridad en el último pleno: la labor, y aportación en ideas y trabajo de las vecinas y vecinos que componen esas dos asociaciones. Podemos dar fe de que obras que no estaban incluidas y que fueron sugeridas por las asociaciones, son las que han aliviado zonas antes expuestas a constantes inundaciones. La utilidad manifiesta de esa comisión contrasta con cuentas comisiones, consejos y demás se han creado para “solventar” otras problemáticas que tenían a otras asociaciones vecinales y barrios implicados. Es más, en un minuetto muy vigoroso exhibido en el último pleno, el señor alcalde niega hasta la propiedad de sus casas y terrenos a los miembros la asociación decana de vecinos opositora al plan especulativo en Andra Mari. Coda de participación.

En un enroque de ajedrez con casillas confundidas, el alcalde pretende suponer que el trabajo de las asociaciones vecinales fuera de comisiones, consejos, y demás no ha dado frutos. Crasa falsedad, nos atrevemos a manifestar, sin hojas de parra ni manzana que morder y sin paraíso. Cómo explicar la disminución de licencias de telefonía móvil, el estado actual del PGOU, la interrogante general sobre el antzoki y otros asuntos de no menor enjundia ni siquiera económica, que ya es decir.

En un intento de mal sastre, remendando manga por hombro, resulta fatuo el esfuerzo por colgarse méritos en una comisión que tiene dueños bien ajenos – dos asociaciones –, y señalar que otras no realizaron el mismo camino, obviando que es él el responsable de tal infortunio, y que, además, en modo alguno el trabajo “extra institucional” ha repercutido y repercutirá en el beneficio para el pueblo en su conjunto. Aún es más importante un último adagio ma non troppo, más trapiero que nunca: en modo alguno el trabajo de unas y otras se contradice por volcar esfuerzos en terrenos de acción diferentes.

Terminamos volviendo a como estábamos como pueblo en 2007. Con una urgencia: participar. Unicamente llevando a cabo nuestra participación podemos decirnos getxotarras.

Nos van a impulsar hacia el más allá. Hemos de impulsar nuestro acá. Paso a paso, estrada a estrada, calle por calle, de barrio en barrio, en cada portal. Las asociaciones que hoy componen Auzokideok seguirán trabajando para recuperar la imprescindible voz de las vecinas y vecinos. Perdonen las autoridades competentes la osadía de alzar la voz en estas fechas punibles.

P.D: en el último pleno Auzokideok solicitó que el turno de ruegos y preguntas fuese incluído en el acta plenaria. El alcalde se escudó en el vigente reglamento que data de 1985 para denegar tal petición. Pero olvidó reconocer que con ese reglamento en aplicación, el turno de las peticiones vecinales se grababan hasta el año 2004, cuando la progresiva presencia vecinal en los plenos aconsejó no reflejar tal inportunio en soporte alguno.