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Navidades sin targetas de crédito

12 Nov

Hemos recibido recibido esta propuesta que pulula por la red, cuya reflexión nos implica como asociaciones de barrios y que compartimos en todo punto.

Ciudadanos y movimientos sociales nos estamos movilizando para dar una respuesta a los atropellos que todos estamos sufriendo en los últimos tiempos. Pero los políticos en el poder están respondiendo con violencia, con mucha violencia, e intentos de criminalización. Por lógica (y es lo que buscan) la gente esta empezando a tener miedo a salir a la calle, a manifestarse.

Bien,… usemos la cabeza, ¡¡¡seamos creativos!!! Usemos la lucha pacifica, la no violencia. ¿Qué es lo que mas les puede joder a los bancos y a muchas multinacionales ahora mismo? ¿Cual es el único idioma que entiende esta gente?: ¡¡¡QUE LES TOQUEMOS EL BOLSILLO!!!

NAVIDADES SIN TARJETAS DE CREDITO: Hagamos un propósito: Compremos los regalos de navidad a pequeñas empresas y autónomos locales (la vecina que vende por catálogo o por internet, el artesano que hace bisutería, la amiga que tiene una tienda en el barrio, el pastelero que hace los turrones artesanos, el chico que vende en el mercado…)

El pequeño comercio lo está pasando fatal. Hagamos que el dinero llegue a personas cercanas y no a grandes multinacionales. Así, más personas tendrán unas Navidades mejores. Y a la hora de pagar… no paguéis con tarjeta de débito / crédito, para evitar el lucro de bancos y multinacionales financieras (dependiendo de con que tarjeta pagues les pueden aplicar comisiones de hasta un 6%)

Apoyemos a la gente, apoyemos negocios locales que vendan cosas de producción local. Deja de dar dinero a los bancos y a toda esta gente que nos están arruinando y echa una mano a tu vecino, que lo esta pasando fatal (solo es un pequeño esfuerzo y encima a ti no te va a costar ni un duro).

Usa el único poder que te queda:
¡¡¡SÉ UN CONSUMIDOR CONSCIENTE Y DECIDIDO A NO PASAR POR EL ARO !!

“Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo.” Mahatma Gandhi

La cultura en Getxo

12 Oct

En septiembre habría de comenzar el proceso Getxo Kultura 2012-2016, una revisión dirigida a “revisar y actualizar el modelo del Aula getxotarra «como motor principal» del municipio. El alcalde adelantó por julio que se contarían con las aportaciones de “comisiones de fiestas, empresas de ese ámbito, espacios de formación, grupos de música, compañías de teatro y danza, así como el movimiento asociativo del sector y también con los vecinos, como destinatarios de la oferta”. Desde luego, ninguna asociación vecinal ha sido ni informada ni invitada. Tampoco el sector de las librerías en Getxo. Tampoco el los jóvenes estudiantes universitarios. Tampoco el de los espacios autoorganizados anatemizados.

Mostrar interés por la zaherida cultura no está mal, pero sobre todo no está bien si la intención es más publicitaria que real. ¿Es cultura sólo lo que se programa de puertas oficales adentro o es cultura lo que vive en la calle? Pongamos un ejemplo rimbombante: el festival de jazz. ¿hay cultura de jazz, se vive el jazz en Getxo, hay espacios donde vivirlo? Podemos hacer una proyección crítica a cuantos eventos se organizan. Pueden tener su explicación en la aportación -costosísima- a la marca Getxo. Pero cultura es otra cosa que la piel muerta de las marcas-ciudad tan puestas de moda por los gurús del marketing.

La reflexión sobre la cultura en Getxo nace viciada. Ya hay un modelo cultural en marcha previsto para dentro de 50 años. ¿Por qué 50 años? Es el periodo de vida del mastodóntico Getxo Antzokia que devorará además de 42 millones para su levantamiento, un número indeterminado al año para abrir tan sólo sus puertas. Su mantenimiento condicionará totalmente los recursos para la cultura en Getxo. ¿Para qué reflexionar sobre la cultura si no se reflexionó sobre el envoltorio cultural que supone el antzoki? Es adecuar las consecuencias sin pensar sus causas. Este proceder es la crisis en sí que vivimos, y no su reverso como pretenden aparentar numerosas administraciones de diferentes tamaños, colores… y olores.

¿Cuántos talleres de literatura hay en Getxo? ¿dónde exposiciones a partir de las 20:00h? ¿conciertos? ¿artes escénicas? los reductos de actividad han quedado atomizados en bares de referencia o gaztetxes. No cabe duda de que los hábitos culturales han sufrido nuevos usos devenidos por la irrupción de nuevas tecnologías. Pero esto no explica el carácter de pueblo dormitorio que parece ofrecer Getxo con respecto a la vida cultural y artística que en entresemana y en la calle se vivía hace 20 años. El panorama encierra más retos: un ahogo coyuntural de los sectores culturales en Getxo agravado por una política institucional a todas luces ajena a esta realidad misma. Sin acritud, tomemos otro ejemplo: los paneles informativos que suponemos han costado un buen dinero público ubicados en las plazas: ¿pueden servir para informar de promociones, campañas, actos, eventos, generar sinergias comerciales y culturales día a día? Puede que sí pero puede que en absoluto fuera este ni sea su fin. Debiera.

El debate retórico o la pura retórica disfrazada de debate y consenso es la gimnansia preferida de los cómodos y los cínicos; aún más la de los obtusos y los perversos; no digamos la de los gestores o electos. Los hechos retratan a cada cual, y son los que sitúan a un pueblo en un punto o en otro de su propio camino o en un camino que no era el suyo. El debate sobre la cultura en Getxo viene apartado ya desde su punto de partida: el macromillonario agujero cultural, presupuestario que condiciona el titánico getxo antzokia. Se trata de un modelo en toda su dimensión muy manido: desproveer de equipamientos a los barrios y proveer grandes obras centralizadas, contratos, desvíos “permitidos” por ley, desvío del control público mediante fraccionamiento… ¿les suena esto a algo de esta crisis que dicen que vivimos? Les suene o no, la van a tener que pagar.

El proceso abierto por el ayuntamiento despeja pocas dudas. Es de esperar que no suponga una justificación de recortes. La necesaria reflexión sobre la cultura ha de llevar a la acción. Cuantos colectivos culturales, sociales y vecinales hay en Getxo también deben aportar sobre todo fuerzas para revitalizar los barrios, porque en el pulso de estos es donde late el corazón económico, social y cultural de nuestro pueblo. El ayuntamiento apuesta por la centralización en todos sus aspectos – el mega antzoki es su metáfora más evidente -. En el debate barrios si o barrios no es donde debe circunscribirse la reflexión sobre la cultura en Getxo. De ahí que las asociaciones vecinales hayan sido excluídas siquiera de un contacto de mera cortesía. Mientras se suceden los titulares y las reflexiones que darán quizá paso a campañas con pegatinas y felpudos con lemas en inglés, las pocas librerías que quedan en Getxo lanzan un SOS. Alarma que no parece haber llegado a oídos del señor concejal de cultura, Koldo Iturbe: tampoco las librerías estarán en el colectivo reflexionador Getxo Kultura 2012-2016.

Huelga

26 Sep

huelga decirlo. Esta huelga que ha recibido Algorta totalmente paralizada, no ha sido éxito de sus numerosos convocantes. El silencio de sus calles, bares, comercios viene tan de atrás. TAN. De una política dieñada para convertir getxo en un estanco dormitorio, desraizando el comercio de barrio, centralizando lo poco que de vida cultural persiste en torno a un esperpéntico monumento de sobrecostes y contrataciones. El ahogo de las familias, de los comerciantes, de los trabajadores, de los autónomos viene de antes. Huelga decirlo. De los pensionistas, de las personas discpacitadas que se quedan sin ayuda a su dependencia, de los parados, de quienes pretenden abrir vias de futuro económico, de quienes son expulsados de sus casas adquiridas por derecho y no por condición. Las calles estaban para todos ellos vacías. El Getxoberri no habla de ellos. El alcalde no se somete a su compañía para hacerse una nueva fotografía de postín. El diputado vizcaíno que vive en Getxo pasa de largo cuando les ve por las calles de Getxo- así se le ha quedado la cara-. Las calles de Algorta están hoy vacias. A causa de tantas cosas y tan pocas personas. Huelga decirlo. Huelga decir que la gelidez de barrios sin comercios, sin espacios naturales, es una violencia más que obvia. ¿En qué despachos se urdió? en los mismos en los que ahora se contempla gélidamente cómo cuadrar balances públicos expoliados. Huelga decirlo. Huelga decir que sólo en nuestras manos está tomar la responsabilidad de nuestro presente. Porque su futuro está más que claro.