La cultura en Getxo

12 Oct

En septiembre habría de comenzar el proceso Getxo Kultura 2012-2016, una revisión dirigida a “revisar y actualizar el modelo del Aula getxotarra «como motor principal» del municipio. El alcalde adelantó por julio que se contarían con las aportaciones de “comisiones de fiestas, empresas de ese ámbito, espacios de formación, grupos de música, compañías de teatro y danza, así como el movimiento asociativo del sector y también con los vecinos, como destinatarios de la oferta”. Desde luego, ninguna asociación vecinal ha sido ni informada ni invitada. Tampoco el sector de las librerías en Getxo. Tampoco el los jóvenes estudiantes universitarios. Tampoco el de los espacios autoorganizados anatemizados.

Mostrar interés por la zaherida cultura no está mal, pero sobre todo no está bien si la intención es más publicitaria que real. ¿Es cultura sólo lo que se programa de puertas oficales adentro o es cultura lo que vive en la calle? Pongamos un ejemplo rimbombante: el festival de jazz. ¿hay cultura de jazz, se vive el jazz en Getxo, hay espacios donde vivirlo? Podemos hacer una proyección crítica a cuantos eventos se organizan. Pueden tener su explicación en la aportación -costosísima- a la marca Getxo. Pero cultura es otra cosa que la piel muerta de las marcas-ciudad tan puestas de moda por los gurús del marketing.

La reflexión sobre la cultura en Getxo nace viciada. Ya hay un modelo cultural en marcha previsto para dentro de 50 años. ¿Por qué 50 años? Es el periodo de vida del mastodóntico Getxo Antzokia que devorará además de 42 millones para su levantamiento, un número indeterminado al año para abrir tan sólo sus puertas. Su mantenimiento condicionará totalmente los recursos para la cultura en Getxo. ¿Para qué reflexionar sobre la cultura si no se reflexionó sobre el envoltorio cultural que supone el antzoki? Es adecuar las consecuencias sin pensar sus causas. Este proceder es la crisis en sí que vivimos, y no su reverso como pretenden aparentar numerosas administraciones de diferentes tamaños, colores… y olores.

¿Cuántos talleres de literatura hay en Getxo? ¿dónde exposiciones a partir de las 20:00h? ¿conciertos? ¿artes escénicas? los reductos de actividad han quedado atomizados en bares de referencia o gaztetxes. No cabe duda de que los hábitos culturales han sufrido nuevos usos devenidos por la irrupción de nuevas tecnologías. Pero esto no explica el carácter de pueblo dormitorio que parece ofrecer Getxo con respecto a la vida cultural y artística que en entresemana y en la calle se vivía hace 20 años. El panorama encierra más retos: un ahogo coyuntural de los sectores culturales en Getxo agravado por una política institucional a todas luces ajena a esta realidad misma. Sin acritud, tomemos otro ejemplo: los paneles informativos que suponemos han costado un buen dinero público ubicados en las plazas: ¿pueden servir para informar de promociones, campañas, actos, eventos, generar sinergias comerciales y culturales día a día? Puede que sí pero puede que en absoluto fuera este ni sea su fin. Debiera.

El debate retórico o la pura retórica disfrazada de debate y consenso es la gimnansia preferida de los cómodos y los cínicos; aún más la de los obtusos y los perversos; no digamos la de los gestores o electos. Los hechos retratan a cada cual, y son los que sitúan a un pueblo en un punto o en otro de su propio camino o en un camino que no era el suyo. El debate sobre la cultura en Getxo viene apartado ya desde su punto de partida: el macromillonario agujero cultural, presupuestario que condiciona el titánico getxo antzokia. Se trata de un modelo en toda su dimensión muy manido: desproveer de equipamientos a los barrios y proveer grandes obras centralizadas, contratos, desvíos “permitidos” por ley, desvío del control público mediante fraccionamiento… ¿les suena esto a algo de esta crisis que dicen que vivimos? Les suene o no, la van a tener que pagar.

El proceso abierto por el ayuntamiento despeja pocas dudas. Es de esperar que no suponga una justificación de recortes. La necesaria reflexión sobre la cultura ha de llevar a la acción. Cuantos colectivos culturales, sociales y vecinales hay en Getxo también deben aportar sobre todo fuerzas para revitalizar los barrios, porque en el pulso de estos es donde late el corazón económico, social y cultural de nuestro pueblo. El ayuntamiento apuesta por la centralización en todos sus aspectos – el mega antzoki es su metáfora más evidente -. En el debate barrios si o barrios no es donde debe circunscribirse la reflexión sobre la cultura en Getxo. De ahí que las asociaciones vecinales hayan sido excluídas siquiera de un contacto de mera cortesía. Mientras se suceden los titulares y las reflexiones que darán quizá paso a campañas con pegatinas y felpudos con lemas en inglés, las pocas librerías que quedan en Getxo lanzan un SOS. Alarma que no parece haber llegado a oídos del señor concejal de cultura, Koldo Iturbe: tampoco las librerías estarán en el colectivo reflexionador Getxo Kultura 2012-2016.

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Una respuesta to “La cultura en Getxo”

  1. Kultur Etxea 13 octubre, 2012 a 23:01 #

    Cultura porfiada al mamotreto del Antzoki, digo hipotecada.

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